México en llamas y el "retiro" manda: AMLO y Sheinbaum piden dinero para Cuba

Cinco días después de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador activara desde el retiro una colecta nacional para el régimen cubano, la maquinaria oficialista ha transformado una supuesta ayuda humanitaria en un pase de lista ideológico. Bajo la sombra del exmandatario y con el respaldo total de la presidente Claudia Sheinbaum, el movimiento oficialista utiliza una asociación civil de reciente creación para captar recursos de ciudadanos que aún padecen los estragos de la violencia interna. Mientras los bloqueos en el occidente del país dejaron pérdidas por 2,000 millones de pesos apenas en febrero, la prioridad del Palacio Nacional es enviar oxígeno financiero a una dictadura extranjera.

La narrativa oficial ha escalado a la descalificación: Sheinbaum sugirió que "solo los verdaderos mexicanos" participan en esta colecta. Este discurso divide a la población entre aliados del régimen y ciudadanos de segunda, ignorando que el mexicano promedio hoy no tiene garantizada la seguridad en las carreteras ni medicamentos en las clínicas públicas. No es una falta de empatía hacia el pueblo cubano, es una respuesta lógica ante la insolvencia de un Estado mexicano que no puede administrar su propia paz. El dinero que se pide "donar" es capital que el ciudadano necesita para sobrevivir a una inflación alimentaria y a un entorno de inseguridad que el administrador estatal no ha sabido contener.



La colecta revela además la muerte del "Principio de No Intervención", pilar histórico de la diplomacia mexicana que hoy se aplica de forma selectiva. El gobierno calla ante las violaciones de derechos humanos en la isla, pero interviene activamente movilizando recursos y propaganda para sostener al sistema de La Habana. Esta política exterior de conveniencia utiliza el dinero de los contribuyentes —y ahora sus donativos directos— para subsidiar un modelo político que ha fracasado en generar riqueza, mientras en México los emprendedores de Jalisco y Michoacán ven vulnerada su propiedad privada por la falta de orden público.

El uso de "paleros" y figuras públicas para presionar por estos donativos confirma que la iniciativa es una herramienta de permanencia política para el movimiento. Se pide solidaridad al pueblo que padece el desabasto médico y la parálisis logística. Al final, el administrador federal actúa como un mecenas ideológico que prefiere quedar bien con sus aliados externos que cumplir con su contrato básico de proteger la vida y los bienes de los mexicanos.

Si el Estado te pide dinero extra para salvar a otra nación, es porque ya se gastó el tuyo y no pudo salvar la nuestra.

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