Mientras las carreteras de Jalisco y diversos puntos de México se convertían en escenarios de bloqueos y columnas de humo tras el operativo del 22 de febrero, el senador Fernández Noroña decidió que la prioridad nacional era "poner en su lugar" a un empresario extranjero a través de redes sociales. El legislador arremetió contra Elon Musk, afirmando que el magnate "no representa nada" y carece de principios ante el "respaldo de todo un pueblo" que tiene la presidente Claudia Sheinbaum. Pero el dato mata al relato: mientras el senador gasta saliva y datos móviles en un pleito ajeno, el ciudadano de a pie gasta su patrimonio y su seguridad en una crisis de gobernabilidad real.
El despliegue de Noroña no es una defensa de la soberanía, es un ejercicio de permanencia política. No se trata de lo que dijo, ni del tono mordaz que suele utilizar; el problema de fondo es que decidió usar su figura y alcance público para la propaganda personal en lugar de aportar soluciones técnicas a la parálisis que vive el país. En un momento donde Jalisco reporta pérdidas por 2,000 millones de pesos por la falta de orden público, el "mensaje fuerte" del senador se percibe como una bofetada a quienes perdieron su día de trabajo por los bloqueos. Es la estrategia del distractor: crear un enemigo externo para evitar rendir cuentas por la ineficiencia interna.
La narrativa de Noroña intenta igualar la legitimidad electoral con la infalibilidad administrativa, pero para el ciudadano, la legitimidad se demuestra con carreteras seguras, no con posts incendiarios. Atacar la fortuna de Musk llamándolo "pobre" por "solo tener dinero" es una retórica vacía cuando proviene de un aparato estatal que administra de forma deficiente los recursos públicos. El Estado debe ser un administrador de soluciones, no un generador de polémicas de espectáculo. Defender a la presidente de una opinión extranjera no le devuelve la paz a las familias que quedaron atrapadas en el fuego cruzado ni compensa la falta de logística en los operativos de seguridad.
Es tiempo de dejar atrás el circo político y el adoctrinamiento de masas. México no necesita legisladores que actúen como escuderos mediáticos, sino funcionarios que actúen a favor de la libertad y la propiedad de los ciudadanos. Cada minuto que Noroña dedica a Musk es un minuto que le roba a la discusión sobre la crisis de seguridad que asfixia al país. Al final, el ciudadano queda con una cuenta que pagar y un legislador que prefiere el aplauso fácil en el foro digital que el trabajo arduo en la realidad nacional.
Redacción por Faro MX Noticias
Luz sobre lo que importa
0 Comentarios