Este miércoles 6 de mayo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló la tensión bilateral al advertir que Washington iniciará operaciones terrestres en territorio mexicano si las autoridades locales no frenan el narcotráfico.
Estas declaraciones coinciden con un momento de reconfiguración política en el estado de Sinaloa. El pasado 2 de mayo, el Congreso de Sinaloa otorgó licencia a Rubén Rocha Moya para separarse de su cargo como gobernador, designando a Yeraldine Bonilla como interina.
En respuesta directa a los señalamientos de intervención, la presidente Sheinbaum aprovechó su gira de trabajo por el sureste del país para fijar postura. Desde Palenque, Chiapas, donde inauguró el Ecoparque «La Ceiba» y anunció nuevos programas de becas universitarias, la mandataria fue enfática: “Ningún gobierno extranjero puede entrar en nuestro territorio; aquí defendemos la patria”. La postura del Ejecutivo mexicano subraya que la estrategia de seguridad y la soberanía nacional no están sujetas a la supervisión o ejecución de agencias externas, calificando cualquier intención de acción unilateral como una violación al derecho internacional.
Técnicamente, la amenaza de Trump se suma a la reciente clasificación del fentanilo como "arma de destrucción masiva" por parte de su gobierno, lo que busca dar sustento legal a operaciones militares fuera de sus fronteras.
El estado actual de la relación diplomática se encuentra en un periodo de revisión técnica ante las próximas reuniones del T-MEC. Los siguientes pasos oficiales incluyen la respuesta formal de la Cancillería mexicana a las advertencias de intervención y el avance de las investigaciones judiciales relacionadas con la administración saliente en Sinaloa.
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