Sheinbaum y la derecha en Chile: entre reflexión y exceso de confianza

El triunfo de la derecha en Chile, con la victoria de José Antonio Kast, reactivó el debate sobre el rumbo de los gobiernos progresistas en América Latina. En México, la presidente Claudia Sheinbaum reaccionó con un mensaje que busca marcar distancia: “Esto no va a pasar en México”. La declaración fue hecha el 15 de diciembre de 2025, en su conferencia matutina en Palacio Nacional, tras ser cuestionada sobre si un escenario similar podría repetirse en el país.

 




Sheinbaum reconoció que el resultado chileno es una decisión soberana y democrática, pero advirtió que debe servir como “momento de reflexión” para los movimientos progresistas de la región. Al mismo tiempo, aseguró que en México no ocurrirá un viraje hacia la derecha porque su gobierno cuenta con tres pilares: apoyo popular, cumplimiento de compromisos y resultados sociales como la reducción de pobreza y desigualdades.

 

La crítica hacia esta postura es inevitable. Al afirmar que la derecha no puede ganar en México, Sheinbaum transmite un mensaje de exceso de confianza que parece minimizar la pluralidad política. La democracia implica alternancia y competencia real; negar esa posibilidad puede interpretarse como una visión cerrada que debilita la credibilidad de su discurso.

 

El contexto chileno muestra que los cambios de rumbo político no ocurren de manera abstracta, sino como resultado del descontento ciudadano frente a gobiernos que no cumplen expectativas. En ese sentido, la advertencia de Sheinbaum parece más un intento de blindar su legitimidad que una reflexión profunda sobre las causas que han debilitado a proyectos progresistas en la región.

 

La presidente insiste en que su gobierno ha cumplido compromisos y mantiene cohesión interna, pero evita reconocer que el desgaste político es un riesgo latente en cualquier administración. La idea de que “esto no va a pasar en México” puede interpretarse como una desconexión con la realidad democrática, donde el voto ciudadano siempre tiene la última palabra.

 

El triunfo de la derecha en Chile es un recordatorio de que las sociedades cambian de rumbo cuando sienten que sus demandas no son atendidas. México no está exento de esa dinámica. La reflexión que Sheinbaum pide a la izquierda latinoamericana debería comenzar en casa: reconocer que la pluralidad política es parte esencial de la democracia y que ningún proyecto está blindado contra el descontento social.

 

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