Senado de EU frena resolución para limitar la capacidad militar de Trump en Venezuela

El Senado de Estados Unidos bloqueó este miércoles una resolución que buscaba restringir la autoridad del presidente Donald Trump para emprender nuevas acciones militares en Venezuela. La iniciativa, impulsada por legisladores demócratas, pretendía obligar al Ejecutivo a obtener autorización del Congreso antes de cualquier operación futura. Sin embargo, una maniobra procesal de la mayoría republicana despojó a la propuesta de su carácter “privilegiado”, elevando el umbral de aprobación a 60 votos y dejándola prácticamente sin posibilidades de avanzar.

 

La votación ocurrió días después de que cinco senadores republicanos sorprendieran al apoyar una moción procesal que permitió que la resolución avanzara, un gesto interpretado como una reprimenda a la incursión estadounidense del 3 de enero, cuando fuerzas especiales capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación autorizada directamente por Trump sin notificar al Comité de Servicios Armados del Senado. Tras ese episodio, la Casa Blanca emprendió una intensa campaña de cabildeo para revertir la postura de los legisladores de su propio partido.




 

Los republicanos argumentaron que la resolución “no aplicaba” porque, según ellos, no existen hostilidades en curso en Venezuela, lo que permitió elevar el umbral de aprobación y blindar la capacidad del Ejecutivo para actuar en escenarios internacionales sensibles. Con una mayoría de 53 a 47, los demócratas no tenían forma de alcanzar los 60 votos necesarios.

 

El episodio revela tensiones profundas sobre el equilibrio de poderes en materia de seguridad nacional. Para sectores críticos, la operación del 3 de enero y la falta de notificación previa al Congreso evidencian un uso expansivo de las facultades presidenciales. Desde una lectura liberal‑conservadora, el debate no solo gira en torno a Venezuela, sino al precedente institucional que se sienta cuando el Congreso intenta limitar al Ejecutivo en un contexto geopolítico complejo.

 

La postura republicana también responde a incentivos estratégicos: preservar la capacidad de acción del presidente en un momento en que Estados Unidos busca reposicionarse en la región tras la captura de la cúpula chavista. Para los demócratas, en cambio, la resolución era un intento por reafirmar el papel constitucional del Congreso y evitar que decisiones militares se tomen sin deliberación pública.

 

El enfoque progresista, que insiste en restringir al Ejecutivo incluso en escenarios de alta tensión, corre el riesgo de debilitar la capacidad de respuesta del Estado en momentos críticos. Un sistema democrático requiere contrapesos, pero también claridad sobre cuándo la política exterior exige decisiones rápidas y coherentes con la seguridad nacional.

 

Las próximas horas dirán si este episodio abre un debate más amplio sobre los poderes de guerra o si la decisión del Senado consolida un modelo donde el Ejecutivo mantiene margen de maniobra en un entorno internacional cada vez más volátil. La pregunta ahora es qué tipo de equilibrio institucional busca preservar Estados Unidos en esta nueva etapa.

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